lunes, 17 de agosto de 2009

FUTBOL PARA TODOS!! Rebelión en cancha


En la noche del martes, y tras una sesión de más de una hora, 102 clubes afiliados a la Asociación del Fútbol Argentino decidieron por unanimidad cortar las ataduras que lo ligaban a Televisión Satelital Codificada (empresa que monopolizaba los derechos del fútbol).


La negativa de la empresa a coparticipar con las entidades algo más que el magro 3% del rentable negocio en el que estaban asociadas fue el detonante para que luego de 18 años el vínculo entre la empresa, compartida entre el Grupo Clarín y TyC, y la AFA llegara a su fin.


“La AFA tomó esta decisión por incumplimiento de contrato por parte de la empresa TSC y sus asociados. La AFA considera que se la ha perjudicado fuertemente y comenzará a estudiar a partir de mañana (por el miércoles) con sus abogados, los pasos legales a seguir”, anunció el vocero.


Para el beneplácito de millones de hinchas del fútbol, que no tenían acceso al codificado, pasadas las 20:30 horas el vocero de la Asociación (el periodista Cherquis Bialo) dio la esperada conferencia de prensa donde además se anunció el retorno del fútbol para el 21 de agosto con o sin televisión en vivo.También anunció que a partir de ese momento la máxima entidad del fútbol nacional abría sus puertas a nuevas propuestas de negociación para acceder a la televisación de los encuentros que organice.


Cabe aclarar que decisión tomada por la AFA fue respaldada tanto por el ente supremo del fútbol mundial como por centenas de instituciones afiliadas indirectamente a través de las ligas del interior de nuestro país, dando una muestra del masivo rechazo a la mala distribución de los ingresos generados; que con el pasar de los años terminó convirtiendo a la empresa en amo y señor del fútbol y a los clubes en meros esclavos de la actividad.


Tanta diferencia hay hoy entre unos y otros que los clubes eligieron cortar el vínculo pero pidieron protección judicial a la AFA temiendo las absurdas represalias legales que pretenda iniciar el poderoso ex dueño del gol.


Es evidente que el desequilibrio generado en esta redistribución otorgó excesivo poder al Grupo consignatario de los derechos de televisión, que año a año fue creciendo desmesuradamente y como un pacman le comía socios a los clubes para sumarlos al cable (que también es de ellos).


También la empresa se encargaba, desde hace años, de armar los fixtures de los torneos a dedo y según su conveniencia, sin importarle por caso ubicar para la misma fecha un Boca-River en La Boca y un Racing-Independiente a solo 35 cuadras de allí.


Preocupándose de “la violencia” solo y recién en la tapa de su diario al día siguiente.La pelota vuelve a correr, probablemente, el próximo fin de semana. Esperemos que pronto todos podamos disfrutarlo por televisión.


Al menos ya sabemos que los clubes votaron a favor de los hinchas y (se vean en vivo o no) los goles no quedarán depositados en la caja fuerte hasta el domingo a la noche.


Nota de Opinión: "JUVENTUD UNIVERSITARIA PERONISTA"

miércoles, 17 de junio de 2009

Los medios y la campaña electoral Por Luciano Sanguinetti *


Los medios se metieron en la campaña electoral... y la campaña electoral en los medios. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo juegan sus intereses? Luciano Sanguinetti opina sobre la forma como se incluyen los medios en la campaña y acerca de cómo el público genera sus propios recursos de comunicación. Y Carlos De Angelis rescata elementos para reflexionar acerca de la vigencia de la prensa escrita, quiénes la abandonan y quiénes siguen optando por este medio.

Habría que celebrar esta campaña electoral. Y celebrar dos cosas: el trabajo de los medios de comunicación y el trabajo de la gente.
Vayamos por lo primero: los medios. Desde los que se dedican a la información hasta los que hacen entretenimiento.
En realidad, desde la refundada democracia en el ’83 hasta ahora, probablemente nunca fueron más objetivos. Digo, más objetivos en mostrar y demostrar cuáles eran y son sus intereses. Todos.
¿Es malo eso?
No. Lo que no tiene es remedio.
Porque de algún modo sería ingenuo suponer que, como actores políticos en la sociedad, los medios no tienen (y defienden) sus intereses.
Que sus productos sean noticias (es decir, construcciones simbólicas sobre cómo es el mundo y sus avatares cotidianos) no los excomulga del resto de las otras industrias dedicadas a elaborar mercancías que circulan también en este mundo.
¿No habrá que exigirles a esta altura, como al resto de las otras mercancías, un mínimo de calidad?
Sí. Porque nunca antes actuaron de manera más desembozada. Y juegan con fuego.
“Bueno, no es para tanto; no afectan la salud”, nos dirá exculpándose algún empresario periodístico.
¿Pero las sociedades no se enferman también?
Digresión: la semana pasada un diario porteño tituló en su tapa, para referirse a las colas que había en los hospitales: “Gripe A: colapsan servicios médicos y piden cautela”. Enseguida recordé la Alemania de los años ’30, y aquel film genial de Ingmar Bergman, El huevo de la serpiente. Recordé a Orson Welles y su radioteatro sobre la invasión marciana, del ’38, previo a la Segunda Guerra Mundial. Y recordé también que aquí nomás desaparecieron 30.000 personas y apenas si hubo alguna gacetilla que decía “subversivos caen en un enfrentamiento”.
La pregunta es por qué ahora sí y antes no.
Sencillamente porque antes los partidos políticos no eran tan débiles y la gente no estaba tan expuesta a los medios. Más lo segundo que lo primero.
Que una encuesta diera por resultado que un 15 por ciento de los porteños admitiera que “Gran cuñado” tendrá influencia en su decisión electoral no hace más que confirmarlo.
Que en ese mismo programa, Francisco de Narváez reconociera cuánto lo estaba ayudando el programa, cierra el círculo. A confesión de parte, relevo de prueba.
En los Estados Unidos tienen una práctica saludable: los periódicos informan un tiempo antes de las elecciones a qué candidato apoyan. Eso daría a los medios una mayor transparencia. Porque la transparencia no supone desinterés: nadie está ajeno a las disputas y conflictos que hacen la historia.
Quienes dicen actuar por desinterés, en realidad demuestran que creen estar por encima de los demás.
¿Quién puede estar en una democracia por encima de los demás?
Nadie. O en todo caso, sólo aquellos que saben o suponen que sus intereses no deben estar sometidos al escrutinio público.
¿Y la gente?
La gente porque nunca también como antes se involucró tanto políticamente. Y no solo se involucró sino que armó sus propios medios, especialmente las redes, los celulares, las pantallas de YouTube, los blogs, para hacerse sentir y trabajar, por fuera de la estructura monopolizadora de la información que imponen las grandes corporaciones mediáticas.
La blogósfera se llenó de ciberactivistas, de militantes, de ciudadanos preocupados por el país y por los medios, haciendo una suerte de contrainformación permanente.
Nunca como antes el instrumento político fundamental del juego democrático (la comunicación y los medios que la hacen posible) se ha sometido a ese escrutinio público.
Y más, mucho más, los jóvenes y no tan jóvenes.
Pienso: si la globalización fragmenta la sociedad y concentra poder, no hay otro medio para enfrentarla que transparentando el poder y democratizando la sociedad y sus medios.
Todos.

* Docente e investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

domingo, 31 de mayo de 2009

¿Y al final, el partido del campo, dónde está? *Por N. Giarracca

Durante el conflicto de campo-gobierno nacional de 2008, mucho se especuló con la posibilidad de que los gremios rurales armaran su propio partido político; intelectuales cercanos al gobierno lo planteaban como el armado de una nueva derecha partidaria.

A casi un año de aquellas especulaciones, y frente a las listas que se presentan el 28 de junio, vale la pena reflexionar sobre el campo en el escenario electoral.


No hace falta demostrar que no hubo “partido del campo” y como siempre los ruralistas se quedaron con modos indirectos de influir en el poder político.


En realidad, durante el paro agrario de 2008 no hubo ningún indicio que condujera a pensar que ese partido se formaría; es decir no había tradición histórica ni presente que mostrara esa resolución.


Los sectores poderosos del campo supieron influir de modos muy diversos en el poder político durante gran parte del siglo XX; por un lado atacaron y desestabilizaron despiadadamente a los gobiernos de períodos democráticos que proponían una política económica que diera lugar a una estructura productiva heterogénea y redistributiva.


Los procesos de industrialización se financiaban vía impuestos a la renta agraria (no a la ganancia sino la sobreganancia generada por la fertilidad de la tierra), y entonces los sectores agrarios de Sociedad Rural Argentina (SRA) y Confederaciones Rurales Argentina (CRA) respondían de modo corporativo y acudían a cualquier recurso para evitar esa situación. Es más, cuando se sentían muy amenazados en esa dirección apoyaban golpes militares de Estado.


Mientras tanto los pequeños y medianos agricultores de la Federación Agraria Argentina (FAA) generalmente corrían la misma suerte que sus aliados industriales de la Confederación General Económica.


En líneas generales el siglo XX marcó esas conductas ondulantes de los agraristas poderosos en coexistencias significativas con etapas de gobiernos militares y democráticos.Esos ciclos de alternancias finalizan con la imposición violenta en su momento fundacional y trágica en el desarrollo posterior en democracia, del denominado modelo neoliberal. Proceso económico hegemonizado por las grandes corporaciones económicas que tienen en el siglo XXI, los recursos naturales como centro de extracción de riqueza y que requirió de un armado previo del andamiaje legal e institucional.


El “agronegocio” (reemplazando la producción de alimentos) fue el primero en instalar su lógica subordinando a sus propios intereses a los productores y grupos agrarios nacionales a través de dispositivos generados mediante políticas públicas, es decir con el apoyo del Estado.


Las corporaciones económicas de cualquier origen nacional son las que tienen en el escenario de hoy la capacidad de desestabilizar a un gobierno democrático que intente una política autónoma y redistributiva; no necesitan un partido político porque apuestan a todos a través de los aportes de campaña y, además, tienen sus socios políticos preferidos dentro de sus negocios.


Un resultado sorprendente de estos cambios del país ha sido el achicamiento de brechas entre la Federación Agraria Argentina y las otrora entidades de gran poder como la SRA y CRA. No obstante ese acercamiento en relación con los intereses económicos, se mantiene todavía una prudente separación en el registro cultural, en lo que en términos clásicos podríamos denominar “culturas de clase”.


De este modo, algunos nostálgicos miembros de la SRA creen que pueden decir públicamente, lo que les viene a la mente. Es lo que se pudo ver y escuchar en el comentado programa Hora clave cuando Hugo Biolcati y Mariano Grondona hicieron alardes de pasadas impunidades con insinuaciones autoritarias en referencias a la fecha de finalización del gobierno.


Pero estos sujetos perdidos en la noche del domingo, sonaron, para decirlo compasivamente, ridículos y sin las consecuencias de antaño.Finalmente, ¿por qué tantas dificultades para comprender estos cambios registrados en el país y tanta insistencia en la idea de procesos “destituyentes” en los que conspirarían los gremios rurales, ahora imaginados en contubernios con todos los partidos del arco opositor?.


A mi juicio es el modo de intentar producir una realidad que sea funcional a determinados posicionamientos políticos frente al “kirchnerismo”. La fuerte e irrefutable imagen de la Presidenta con corporaciones mineras y gobernadores provinciales aliados así como el veto a la Ley de Glaciares, la posición del ministro de Ciencia frente a las denuncias sobre el agroquímico de la Monsanto, etc., no resultan compatibles con la caracterización de “gobierno progresista” que circula por estos grupos de la cultura. Entonces se construye un “opositor” despiadado en los cuerpos de estos sectores agrarios que supieron serlo en el pasado pero que ahora, aunque quisieran, no tienen capacidad ni condiciones objetivas para repetirlo.


El retroceso electoral del gobierno será mínimo pues el aparato del justicialismo es una poderosa máquina de recoger votos positivamente emitidos (esa vieja y desgastada política) y por ahora, está en manos del Gobierno.


Afuera hacen colas los que quieren simplemente reemplazarlo y algunos otros que aún creen sinceramente en el poder de cambio del perimido sistema de representación. El campo de la Mesa de Enlace circula por todos lados para negociar sus ganancias sin partido propio.


*(Profesora Titular de Sociología Rural. Instituto Gino Germani. UBA)

sábado, 30 de mayo de 2009

A 40 AÑOS DE UN HITO POLÍTICO SOCIAL DE NUESTRA HISTORIA - Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo

Hace 40 años, en el año 1969, se produjo un Hito Político Social del proceso de construcción insurreccional popular que tuvo como lugares neurálgicos a la ciudad de Rosario y a la ciudad de Córdoba, y se sintetiza en la tríada de hechos Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo.

Este “golpe de los excluidos”, este alzamiento de los obreros, los estudiantes, los profesionales y los pequeños y medianos empresarios industriales, vino a dar por tierra la utopía de la aristocracia financiera y de las empresas multinacionales de destruir el tejido productivo y social nacional, destruir el entramado de organizaciones que lo sostenía, e imponer su proyecto privatista y excluyente mediante el disciplinamiento del pueblo través de la represión en manos de la dictadura militar de Onganía y Krieger Vasena.


Las huelgas políticas de masas de 1969 nos enseñan que la alianza estratégica para llevar adelante un proceso de transformación nacional y social en la Argentina es entre el movimiento obrero y el movimiento estudiantil, en conjunto con los trabajadores profesionales y técnicos, ocupados y desocupados, el pequeño y mediano empresariado nacional, el cooperativismo, los pequeños productores.


Esta alianza estratégica del movimiento obrero y el movimiento estudiantil, y ese sujeto histórico sintetizado como pueblo, derrotó las represiones y provocaciones del régimen que tuvo entre sus páginas más oscuras el asesinato del estudiante Cabral en Corrientes y del estudiante-obrero Bello en Rosario.


A las provocaciones para dividir al pueblo, para que ciertos sectores tomen los caminos fáciles, para exaltar cierto vanguardismo infantil que rompe con los tiempos de las mayorías, el pueblo respondió con unidad, organización, solidaridad, inteligencia y lucha.


Esto permitió responder a la represión y a la provocación de la dictadura en función de los intereses de los grandes grupos económicos concentrados, con una gesta histórica que retomó el camino de la construcción del proyecto nacional, popular y latinoamericano y recreó una nueva síntesis histórica, terminando con la proscripción, la dictadura de la aristocracia financiera y los planes de “modernización excluyente”.


En esta nueva oportunidad histórica que vivimos, en esta nueva hora americana, es central reconstruir la alianza estratégica movimiento obrero-movimiento estudiantil, y profundizar los grados de organización popular hacia la conformación de una nueva síntesis histórica.


Sólo de esta manera podremos profundizar el proceso de transformación nacional popular y latinoamericano, defender las conquistas que obtuvimos a los largo de estos años de lucha, retomar banderas olvidadas y derechos sociales aplastados a partir de la dictadura de 1976 y la destrucción de los 90’, y hacer frente a las provocaciones y operaciones de los que quieren dividirnos para llevarnos nuevamente al proyecto de la miseria, la pobreza y la exclusión.


Sec. de Relaciones Internacionales de la FUA Sec. de Extensión de la OCLAEMILES

martes, 5 de mayo de 2009

Carta de Silvio Rodríguez Domínguez

La Habana, 3 de mayo de 2009.

Admirado y querido Maestro Pete Seeger:

En estos momentos se está celebrando el concierto de homenaje que decenas de cantores justamente te ofrecen.


Pasan por mi mente algunas de las veces que tuve el privilegio de disfrutar de tu talento seductor de multitudes. Así te recuerdo en La Habana, cantando solidario junto al Grupo de Experimentación Sonora; así te recuerdo en aquella gira dedicada a Víctor Jara, por varias ciudades de Italia; y así también revivo aquella helada noche de febrero de 1980 en que respondiendo a tu llamado viajamos desde Nueva York hasta Poughkeepsie y te escuchamos “Snow, Snow”, obra maestra de quien se hizo preguntas ante un paisaje invernal.



Traté de volver a estar contigo hoy, pero, como bien sabes, no me dejaron llegar los que no quieren que los Estados Unidos y Cuba se junten, se canten, se hablen, se entiendan. Son los que piensan que el mundo se divide en poderosos y en débiles; los que sólo aprecian a los que son ricos y fuertes. Son los que no nos perdonan que aún siendo pequeños hayamos decidido vivir de pie.




La realidad grita que cada vez deben ser menos estos brutos, pero de alguna forma esa minoría todavía impera y manda. Algunos de ellos vieron un peligro en que nos encontráramos y que un simple acto de fraternidad simbolizara a dos pueblos vecinos que pueden coincidir en canciones y afectos.


Pero no solo yo, querido Pete: todo mi digno y sin dudas mejorable país te admira, te respeta y celebra tus honorables nueve décadas defensoras de la justicia social, la paz y la cultura.


Aquí nadie te ve como un peligro sino como un extraordinario amigo que no nos dejan abrazar con la libertad que quisiéramos. Por eso, más que yo, toda esta Cuba que te quiere, bloqueada todavía por los abusadores, está a tu lado ahora cantando tu profética We Shall Overcome y nuestra martiana Guantanamera.


Un beso para Toshi y un fuerte abrazo para ti de

Silvio Rodríguez Domínguez

martes, 28 de abril de 2009

Contacto Universitario: nuevo horario


NUEVO HORARIO DE CONTACTO UNIVERSITARIO - LUNES A VIERNES DE 15:00 A 16:00 POR AM 1390 - RADIO UNIVERSIDAD DE LA PLATA - CONDUCCION: CARLOS M. CARRIZO - PRODUCCION: ARIEL IZURIETA - IVAN TORTORELLA

Kirchner, Clarín y la Ley de Radiodifusión


Por Damian Toschi
Lic. Comunicación Social (UNLP)


El gobierno nacional, entendiendo que constituye una “vieja deuda de la democracia”, puso en el tapete la discusión sobre una nueva ley de radiodifusión. El anteproyecto oficial de Servicios de Comunicación Audiovisual, debatido por estas horas en múltiples foros a lo largo y ancho del país, tiene por objeto reemplazar la dictatorial ley 22.285 que lleva la firma de Videla y está vigente desde 1980.


Coincidiendo en la imperiosa necesidad ética, moral, ideológica y legal de contar con un nuevo articulado que regule la actividad de los medios de comunicación, se adecué a los cambios tecnológicos y los desafíos de las telecomunicaciones en pleno siglo XXI y garantice la libertad de prensa y expresión, es necesario hacer algunas consideraciones.


En primer lugar, la problemática sobre el rol de los medios y el Estado se da en un contexto político signado por elementos extremadamente influyentes: el sobreactuado enfrentamiento entre el Grupo Clarín y la Casa Rosada y la contienda electoral del 28 de junio. Para entender el primer punto hay que ir hacia atrás.


Tras la negativa del gobierno de Raúl Alfonsín, en 1989, Carlos Menem derogó el artículo 45 de la Ley de Radiodifusión, abriendo paso a la formación de los multimedios tal como los conocemos hoy.


En 2002, durante su presidencia provisional, Eduardo Duhalde benefició a Clarín con la pesificación de sus deudas y la sanción de la “Ley de Bienes Culturales”. En 2005, Néstor Kirchner, a través del decreto 527, extendió por 10 años las licencias a los medios, avalando con su firma los monopolios informativos.


En consecuencia, hay razones para pensar que el gobierno utiliza la futura ley como elemento de presión política. Esto se debe, sin duda alguna, a la posición asumida por la empresa en el marco del conflicto agropecuario. Del mismo modo, el holding de Ernestina Noble se vale de la información para cargar abiertamente contra el poder central y cristalizar así su posición editorial.


Sin embargo, teniendo en cuenta la lógica de acumulación de poder y la historia de los contendientes, no resulta descabellado pensar que la futura ley, más allá del las arengas parlamentarias y las modificaciones que logre introducir la oposición al proyecto del Ejecutivo, reflejará un pacto entre las partes.


Sin dejar de reconocer el saludable choque de intereses que esta circunstancia genera, debatir cuestiones medulares y de largo aliento en tiempos electorales, lejos de garantizar un marco de distensión y no especulación de los actores en disputa, transforma la discusión en una riña mezquina y electoralista.


En cuanto al sistema de medios en particular, la nueva ley no debe abordarse de manera aislada. Para potenciar su capacidad regulatoria y garantizar el derecho humano universal de recibir, difundir e investigar informaciones y opiniones, tal cual lo establece la Convención Americana de Derechos Humanos, la iniciativa debe ir acompañada de una serie normas complementarias: la Ley de Pauta Oficial y la de Acceso a la Información.


Sólo así se dotará a la sociedad y a los medios de comunicación de un plexo normativo integral. Por otra parte, el proyecto oficial, si bien tiene elementos positivos, presenta falencias significativas. Desde el punto de vista de la técnica legislativa, es excesivamente extenso – 146 artículos – y, en ocasiones, plantea meras expresiones de deseo.


Al mismo tiempo, contiene disposiciones cuestionables: la creación, conforme al artículo 10, de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual en la órbita de la Secretaria de Medios de la Nación, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros.


Este hecho, sumado a que tres de los cinco miembros del directorio del ente serán designados directamente por el Poder Ejecutivo - Artículo 14 - , deja en claro el férreo control gubernamental sobre un organismo que debe gozar de autarquía.


El artículo 18, en tanto, crea la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual. Este cuerpo legislativo, de carácter permanente, no tiene capacidad o facultades de control sobre la Autoridad Federal.


En cuanto a las licencias, se establece que las mismas serán aprobadas por el Poder Ejecutivo Nacional – Artículo 29 - y la renovación será cada dos años basándose en criterios de “Idoneidad, experiencia y arraigo, exclusivamente” del solicitante, pero no indica cuáles son los parámetros que se utilizarán para medir dichos requisitos.


Así las cosas, Kirchner, Clarín y la coyuntura se entrelazan y no permiten ver con claridad los alcances y consecuencias de una ley fundamental que, como tal, no puede ni debe ser la resultante de una disputa circunstancial entre el gobierno y un medio de comunicación.

miércoles, 8 de abril de 2009

"Tenemos libertad pero nos falta igualdad” Por Raúl Alfonsín


Por: Raúl Alfonsín, ex presidente de la Nación Especial para CIPPECEC


10 de diciembre de 1983, en mi primer mensaje ante el Congreso de la Nación como Presidente convoqué a todos los argentinos a una tarea común para constituir la unión nacional.


En un país como la Argentina, donde se sucedieron las dictaduras por más de medio siglo, que venía de sufrir violaciones masivas a los derechos humanos por obra de la acción del propio Estado, el pensamiento autoritario y la anomia colectiva habían echado raíces muy profundas.


Se trataba entonces de reforzar la valoración social sobre la importancia de los derechos humanos, del respeto al Estado de Derecho, de la tolerancia ideológica.


La política implica diferencias, existencia de adversarios políticos, esto es totalmente cierto. Pero la política no es solamente conflicto, también es construcción. Y la democracia necesita más especialistas en el arte de la asociación política.


Los partidos políticos son excelentes mediadores entre la sociedad, los intereses sectoriales y el Estado y desde esa perspectiva hemos señalado que lo que más nos preocupa es el debilitamiento de los partidos políticos y la dificultad para construir un sistema de partidos moderno que permita sostener consensos básicos. No será posible resistir la cantidad de presiones que estamos sufriendo y sufriremos, si no hay una generalizada voluntad nacional al servicio de lo que debieran ser las más importantes políticas de Estado expresada en la existencia de partidos políticos claros y distintos, renovados y fuertes, representativos de las corrientes de opinión que se expresan en nuestra sociedad.


El proceso de democratización en Latinoamérica iniciado hace ya más de dos décadas ha sido muy beneficioso porque liberó a los pueblos de tiranías intolerantes y arbitrarias. No podemos dejar de reconocer que la libertad conquistada ha sido uno de los grandes logros obtenidos a fines del siglo pasado.


Hemos progresado, y es importante reconocerlo. Pero también es ineludible que nos preguntemos: este progreso ¿a quiénes benefició, a cuántos alcanzó? Reservado para una minoría de grandes empresarios, terratenientes y grupos monopólicos este progreso no alcanzó a más de dos tercios de la población de Latinoamérica, inmersa en la desesperación del hambre, la falta de educación, de salud y de vivienda.


En condiciones de marginación que nunca habíamos imaginado millones de habitantes de nuestros países carecen de los más elementales derechos humanos. Hoy, es duro decirlo, la libertad es un beneficio del que disfrutamos los que no tenemos hambre, los que podemos enviar a nuestros hijos a las escuelas y universidades, los que podemos dormir en una casa sin temor al frío o la lluvia. Siempre repito que la democracia sólo puede construirse con hombres democráticos, y que es absurdo formar ciudadanos democráticos cuando están sumidos en la desesperación.


No podemos, pues, contentarnos con haber obtenido el derecho al libre sufragio y el respeto a la libertad de expresión, antes negada por las dictaduras militares. No alcanzan esas valiosas conquistas para tranquilizar nuestras conciencias personales. ¿Cómo abordar, entonces, un problema tan complejo?


Por lo pronto, creo que es necesario encarar políticas públicas en forma mancomunada entre los países de la región para combatir el flagelo de la pobreza, puesto que difícilmente una Nación pueda, por sí sola, alcanzar la equidad si está rodeada por Naciones hermanas sumidas en la miseria.


Democracia es vigencia de la libertad y los derechos pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales: tenemos libertad pero nos falta la igualdad.


Tenemos una democracia real, tangible, pero coja e incompleta y, por lo tanto, insatisfactoria: es una democracia que no ha cumplido aun con algunos de sus principios fundamentales, que no ha construido aun un piso sólido que albergue e incluya a los desamparados y excluidos.


Y no ha podido, tampoco aun, a través del tiempo y de distintos gobiernos, construir puentes firmes que atraviesen la dramática fractura social provocada por la aplicación e imposición de modelos socioeconómicos insolidarios y políticas regresivas.Aspiro a que poco a poco vayamos encontrando la senda que nos lleve a construir una Nación en donde la equidad sea un valor tan sagrado, tan fundamental, como la misma libertad.


*El artículo fue publicado en: Agenda pública a 25 años de democracia, una publicación de CIPPEC de diciembre de 2008.

La nota también fue distribuida entre la gente que se acercó al Congreso de la Nación a despedir los restos de Raúl Alfonsín.

miércoles, 7 de enero de 2009

La llamada crisis financiera global

El disparador de la crisis financiera fue la decisión de la Reserva Federal –Banco Central de EEUU- de subir la tasa de interés del 1% a 5,25%. La Tasa de interés que fija la Autoridad político monetaria de EEUU –FED- subió al 5,25% en junio de 2006 - septiembre de 2007.


Esta política de tasas de interés pinchó la burbuja hipotecaria (elevados precios de las viviendas y sobre-endeudamiento de los propietarios), que fue posible estructuralmente por la política de tasas de interés bajas (1%) de la Reserva Federal conducida por Alan Greenspan, amo y señor de Wall Street y las finanzas globales angloamericanas. Las tasas tan bajas inhibieron aun más el ahorro (-0,5% en 2004) y generó un apalancamiento impresionante al consumo manteniendo a la economía norteamericana en fuerte crecimiento y favoreciendo, por otro lado, la hiper-especulación financiera. Esto se produjo en una sociedad que culturalmente vive del crédito (85%) y es inducida al consumo compulsivo irracional por la Visión Neoliberal dominante desde 1982, que la caída del Muro de Berlín de 1989 y el consenso de Washington potenciaron sin freno.

Política económica, lucha y correlación de fuerzas


Toda crisis económica en el capitalismo es producto de la concurrencia, es decir, de la lucha entre capitales para triunfar en la guerra comercial. Esto es algo elemental pero nunca se dice cuando las catástrofes económicas sobrevienen. Por ello además son cíclicas, siempre vuelven a acontecer en diferentes magnitudes. Salvo que creamos que su repetición es obra de la divinidad, que castiga cada determinada cantidad de tiempo a los hombres, las crisis económicas se dan como producto de la agudización de la guerra comercial. Guerra comercial que es a la vez lucha política y, muchas veces, lucha militar.



En este sentido, la “caída” en febrero de 2006 de Alan Greenspan del timón de la Reserva Federal y la asunción de Ben Bernanke, quien viene a modificar la política del Banco Central Norteamericano, haciéndose eco de los pedidos de algunos Capitales Financieros (por lo general le llaman bancos) que estaban excluidos de las decisiones de la Reserva, forma parte de esta lucha entre capitales en el centro del poder mundial. Además, ese mismo año sube Henry Paulson –máximo ejecutivo de la banca de inversión Goldman Sachs- al frente del Tesoro (ministerio de economía).

Esto indica que otro grupo de actores financieros logra imponer sus intereses para ser parte en las decisiones político-monetarias, lo cual señala que hay un cambio en la correlación de fuerzas entre fracciones financieras en el núcleo del poder financiero global.

Esta nueva correlación de fuerzas se traduce en una tasa de interés al 5,25%, la cual se mantiene por un tiempo “llamativamente” elevada a pesar de la quiebra de dos fondos de la banca de inversión Bears Stearn (julio 2007). A partir de aquí se habla de “crisis financiera”, que se acelera y profundiza al hacer estallar la burbuja inmobiliaria, negocio controlado principalmente por la fracción de capital financiero angloamericano (las grandes redes financieras globales).


La caída del Lehman Brothers, crisis y transición

Ahora bien, la acción que define, profundiza y generaliza la crisis financiera es la decisión de Henry Paulson (Secretario del Tesoro, equivalente a Ministro de Economía en nuestro país) de dejar caer el 15 de septiembre de 2008 al Lehman Brothers, una de las mayores bancas financieras de inversión y parte de la red del Citigroup (donde tenía 138.000 millones de dólares).

La caída del Lehman paralizó el sistema financiero global, “rompió la moneda” y acabó con el crédito, dijeron desde adentro.

En este contexto, Paulson lleva adelante el plan de la línea de intereses financiera americana, que contiene dos objetivos fundamentales:

1- la eliminación de la banca de inversión creada y controlada por la Red Angloamericana como instrumento financiero y

2- la disposición de 700.000 millones de dólares para comprar activos tóxicos –deuda mala o incobrable- de las entidades financieras, favoreciendo determinado proceso de centralización, es decir adquisiciones por parte del JPMorgan y el Bank of America.

Como contraofensiva al Plan de Paulson, se despliega otro plan desde el cerebro del sistema financiero mundial, Londres, para estabilizar y salvar sistémicamente las finanzas globales. Gordon Brown, el Primer Ministro Británico, ligado al grupo financiero Lloyd’s TBS, fue su portavoz.

En este escenario, el gobierno de EEUU también debe adoptar, muy a su pesar, la medida de la nacionalización parcial de la banca (sin derecho a lugar en el directorio), ya que de lo contrario la crisis se profundizaría particularmente en territorio estadounidense, quedando relativamente aislado del resto del mundo.

La caída del Lehman Brothers guarda relación con la necesidad de ir directamente y frontalmente por la destrucción de la banca de inversión angloamericana y desarticular la Red financiera global. Con la caída del Lehman el principal damnificado es el Citigroup, la mayor red financiera global hasta la crisis, quedando en mejor posición las redes financieras globales con base en Londres: el HSBC y el Lloyd´s.


La nueva forma de capital: la Red Financiera Global

A partir de 1967-73 una nueva forma de capital financiero empieza a desarrollarse, se consolida hacia 1982 e inicia el camino para volverse dominante en 1988-91.



Esta es la nueva forma de capital, la del capital financiero global organizado como Red financiera que monopoliza el conocimiento estratégico y el capital dinero. Esta forma de capital hace al tercer momento del capital financiero. Primero fue su forma internacionalizada de capital dinero a préstamo, luego la forma de la corporación multinacional que controla activos físicos en múltiples países, y ahora la forma de Red Financiera Global que supera a los países como territorialidad social.

La fracción de capital más avanzada y dinámica a nivel mundial la constituyen las redes financieras transnacionales angloamericanas [Citigroup, HSBC – Lloyd’s - Banca Rothschild & sons], que conforman la Red Imperialista Global.

A esto se le opone, agudizando día a día su enfrentamiento en los distintos planos de lo social, la fracción retrasada: el capital financiero transnacional americano (JP Morgan, Bank of American, Goldman Sachs), cuyo viejo imperialismo de país central, va desarrollando comportamientos fascistas, es decir, disciplinamiento mediante el miedo, el terror y la represión, apelando fundamentalmente a la fuerza militar-policial, para librar el enfrentamiento por la configuración de un nuevo orden mundial.

En esta guerra financiera, más allá de otros actores internacionales que aquí excluimos, vemos el accionar de la fracción retrasada de capital, que tiene la imperiosa necesidad de mantener a EEUU como único polo de poder mundial y al dólar como moneda hegemónica. Estos intereses expresados en el partido republicano y particularmente en el gobierno de George W. Bush, debilitan fuertemente a las redes financieras globales angloamericanas antes de entregar el poder a los demócratas.

La crisis financiera, como POLITICA de golpe de estado usando armas propias del MERCADO financiero, al mismo tiempo que debilitó al Citigroup, fortaleció al JP Morgan/Bank of América, y en el desarrollo del proceso de fortalecimiento del JPMorgan/BofAmerica emerge la respuesta desde Londres con el primer ministro Gordon Brown a la cabeza junto con el HSBC, el Lloyd´s y la vieja casa de las finanzas imperiales, los Rothschild & sons.

Bajo una situación de empate en el núcleo de poder mundial cambian los actores y el orden en los polos principales del enfrentamiento: JPMorgan/BofAmerica vs HSBC/Rothschild.


Las enseñanzas de las Grandes Crisis Financieras

La primera gran crisis se inicia en 1890/3, da nacimiento al Capital Financiero Internacional, y termina en el tratado de Versalles en 1919, 26/29 años después y Guerra Mundial mediante. En este tiempo se abrieron los espacios de oportunidad para los procesos de liberación nacional democrático-sociales de los pueblos y naciones oprimidas.



La crisis que provoca la lucha inter-imperialista resquebraja la hegemonía de las fuerzas dominantes, debilita a los contrincantes en pugna, produce una “crisis en las alturas” y abre la oportunidad histórica para los pueblos y naciones oprimidas por los imperios.
La segunda gran crisis se inicia en 1929/32 y se cierra en el tratado de Bretton Woods en septiembre de 1944/46, 12/15 años después. La guerra comercial de los años 30’ deviene en lucha militar y en Guerra Mundial a partir del 39’.



La gran crisis que transitamos en la actualidad abre el tiempo de profundización de las luchas ínter-imperialistas y, al mismo tiempo, la Oportunidad Histórica para los pueblos y naciones del SUR. Los actores financieros con sus medios de comunicación y sus aliados locales intentan imponer la crisis y fomentar un clima de que “todo se viene abajo”, como sucede en los países dominados por las redes financieras. Sin embargo, las fuerzas nacionales de Nuestra América observan este momento, a través de las enseñanzas históricas, como una inmejorable Oportunidad para construir los proyectos de integración autónoma y emancipación definitiva.



[1] Este articulo forma parte del proyecto de investigación en curso acerca de los cambios
estructurales que produce y forma parte la Crisis Financiera Global de 2007/8.
[2] CIEPE –Centro de Investigaciones en Política y Economía.



Autores: Lic. Walter Formento
Dr. Adriana Riss
Lic. Gabriel Merino

Noviembre-Diciembre de 2008.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Al final del primer año de gobierno

La continuidad de "un neodesarrollismo módicamente redistribucionista", la magnitud de las resistencias y el carácter conflictivo de la república. La tensa relación con los medios de comunicación.

La república como batalla
Por Eduardo Rinesi *

Las líneas rectoras del primer año de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no han sido diferentes de las que hace doce meses podía esperarse que lo tutelaran, ni de las que habían presidido la gestión anterior, de la que la actual se reclama sucesora. Y tanto las grandes decisiones adoptadas durante este período (desde el fallido intento de modificar el régimen de retenciones a las exportaciones agrarias hasta la exitosa reestatización del sistema previsional), como una cantidad de otras medidas menos espectaculares (desde la inadvertida pero fundamental regularización de la situación laboral, social y jubilatoria de las empleadas domésticas hasta los "paquetes" antirrecesivos anunciados estos días), están claramente inspiradas en esas esperables líneas directrices: las de un neodesarrollismo módicamente redistribucionista, empeñado en favorecer el crecimiento de la actividad económica sobre la base del aumento del consumo de los sectores populares. Lo que sin duda era menos previsible era la magnitud que alcanzarían las protestas de los grupos (eventualmente) afectados por alguna de estas medidas, así como el apoyo social y mediático que encontrarían estas reprobaciones, que en la primera mitad del año en curso obligaron al Gobierno a jugar un juego que no formaba parte de sus planes en un escenario igualmente inesperado.
Que no dejaba de recordar, por cierto, algunos otros escenarios que la política argentina había conocido y transitado no tanto tiempo atrás. Así, en los discursos oficiales de los primeros meses de este año se podían oír, juntas, las viejas palabras de la tradición populista más resuelta (se ha dicho: la de Evita o el primer Perón), en la que corresponde inscribir, con todos los matices que se quiera, el fenómeno kirchnerista, y la defensa (típicamente liberal, y que en los años recientes encarnó paradigmáticamente el alfonsinismo) de la necesaria primacía de "los representantes del pueblo", que "deliberan y gobiernan" en su nombre, sobre las dirigencias de corporaciones que ese discurso político liberal presenta como mezquinas, particularistas y antidemocráticas. No llama la atención que, terminado el conflicto con el sedicente "campo", el primer presidente del actual ciclo constitucional haya elegido, antes que prodigar las fotografías con los cabecillas de los grupos cuyos intereses defendió su partido en la tribuna, la calle y el Congreso, marchar ritualmente a oír el zalamero elogio presidencial a su figura en la Casa de Gobierno: el viejo caudillo radical sabe bien que en todo ese conflicto sus antiguos argumentos habían estado del lado del gobierno, aunque sus correligionarios (y acaso él mismo) hayan estado del lado de la dirigencia campera.
Menos razones (y menos entusiasmo) tuvieron éste y otros sectores de la oposición para enfrentar el desde todo punto de vista razonable proceder gubernamental frente al infame negocio de las AFJP. Las torpes protestas en defensa de la propiedad privada y las necias denuncias de la presunta voracidad fiscal del equipo gobernante se estrellaron contra la comprensión mayoritaria de la justicia de la iniciativa oficial. Queda sin embargo, después de la aprobación parlamentaria de esa iniciativa, la sensación un tanto amarga de que este gobierno sigue siendo mejor que lo que consigue explicar que es, y que la sociedad argentina ha vuelto a perder –por falta de buenos argumentos en defensa de las políticas públicas oficiales, buenos argumentos que es responsabilidad del Gobierno que promueve esas políticas ofrecer y poner a circular– la ocasión de tener una buena e importante discusión. Que no era (que no debía ser) la discusión acerca de si el Estado puede o debe gestionar mejor que los grupos privados de inversión el dinero de "la gente", sino la discusión acerca de si el sistema jubilatorio de un país es y debe ser un sistema de solidaridad intergeneracional, garantizado por medio de un Estado democráticamente organizado, o –como quiso hacer de él el fanatismo empresarial de la década pasada– una colección de planes de ahorro previo.
Es necesario, para este gobierno y para el futuro de nuestra democracia, promover estas discusiones sobre los temas que la gestión CFK ha puesto, bien o mal, en la "agenda" actual de los debates. Y no hablo sólo del tema del Estado, su naturaleza y sus funciones (tema que, en efecto, ha estado durante demasiado tiempo ausente tanto de las disputas públicas como de las querellas académicas, y que hoy es más imperioso que nunca retomar), sino también del tema de la república, que el Gobierno haría bien en no regalarle a una oposición política y mediática que tiende a pensar esa palabra como el nombre, pasteurizado e inocuo, de un conjunto de buenos modales administrativos, y en pensar en cambio en la línea en que lo hicieron los grandes autores republicanos del pasado. Que sabían que hay república porque hay una cosa pública, un espacio o un campo que es de todos y que es preciso defender, pero también que ese campo común es, necesariamente, un campo de batalla, porque los distintos sectores que lo integran tienen, de hecho, intereses contrapuestos, y porque hacer política en una república es, inevitablemente, afectar algunos de esos intereses. Que no hay república sin conflicto. Que el conflicto no es el producto del carácter más o menos pendenciero de éste o aquel gobernante, sino lo que caracteriza, fortalece y vivifica a toda sociedad.

* Politólogo, director del Instituto del Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

miércoles, 30 de julio de 2008

Medios y fines - Por Diego Pérez *

El gobierno nacional decidió relanzar el debate sobre la ley de radiodifusión. El proyecto de ley será enviado al Congreso en las próximas semanas. Aquí se presentan dos opiniones complementarias que apuntan a cuestiones que deben tenerse en cuenta en la discusión sobre la nueva norma.

Los últimos acontecimientos políticos de la Argentina lo confirman una vez más: los medios de comunicación en esta etapa de la sociedad han quebrado definitivamente el sistema de representación en el que estaba asentada la acción política, tal cual la hemos conocido desde los clásicos hasta no hace mucho tiempo.

El poder político-institucional en este contexto se torna extremadamente volátil y efímero, sujeto a las mediciones del minuto a minuto, mientras que los medios masivos de comunicación –y en especial la televisión– adquieren un enorme peso simbólico y efectivo a la hora de construir los escenarios cotidianos basados en la firme práctica del mercadeo.


Para intentar contrarrestar, o supuestamente poner de su lado, a los medios privados, los gobiernos continúan pactando, haciendo concesiones o tratando de cooptarlos con jugosas pautas publicitarias. Esta política, dictada por la supuesta conveniencia, la connivencia o por el miedo, ha implicado siempre dejar de ejercer la potestad del Estado de abrir el espacio público al conjunto de la sociedad. Ya no sólo se trata de la libertad de formar empresas editoriales o de prensa, esto es una condición necesaria pero no suficiente para una democracia real. Se trata de no entregar la convivencia de la sociedad al mercado.


Los medios tienen sus propios parlamentos, sus propios discursos políticos, sus propios líderes de opinión y sus propias tribunas. ¿Está mal que así sea? De ninguna manera. Lo que es absolutamente inverosímil es que cualquier gobierno popular que aspira a representar el interés colectivo de manera democrática no construya en el Estado un sistema de medios públicos muy fuerte. ¿Qué tan fuerte? Tan fuerte como un Parlamento democrático y plural, tan fuerte como una Justicia independiente, tan fuerte como una economía sólida y distributiva. Pero ¡atención!, hoy ya no se puede construir un Parlamento sólido, una Justicia independiente y una economía social sin contar con las voces plurales de las mayorías (y minorías) no moduladas por los medios del mercado. Este debate, el del fortalecimiento de los medios públicos –juntamente con una nueva ley de radiodifusión– es el que se debe profundizar hoy en la Argentina y no –a mi juicio– un innecesario observatorio de medios, de opacas funciones.


Cualquier gobierno legítimo y popular, que aspire a gobernar a un país tan diverso, a una sociedad tan compleja como la Argentina, necesita construir un Estado democrático y eficaz. Esto implica una red de medios públicos altamente calificada, con los mejores profesionales y con una tecnología adecuada (el canal Encuentro es una excelente muestra de que esto es posible aunque en otra escala y tareas). Pero por sobre todas las cuestiones necesita un sistema de medios públicos que no esté al servicio de un gobierno en particular. Un sistema administrado por consenso entre sectores sociales, profesionales del periodismo, de la comunicación, de las artes, de las organizaciones no gubernamentales, las universidades, el Parlamento, etcétera.
Un sistema que capacite y promueva nuevas formas de comunicación, que salga a disputar la agenda con los demás actores privados en el escenario social.


No podríamos pensar un Estado democrático si los diputados y senadores fueran elegidos por ser representantes de empresas o grupos económicos o los jueces fueran electos por su éxito en los negocios. ¿Por qué debemos pensar que los directivos y dueños de los medios de comunicación privados deberían ser los garantes de una comunicación democrática y plural?¿No les estaremos pidiendo demasiado?


Un Estado ausente en esta materia significa –como ha pasado con la educación, los transportes, la energía, la salud en la década de los ’90– dejar en manos del “mercado” el escenario de la convivencia de un país, o lo que es lo mismo, un acta de defunción de la democracia social y una ayuda invalorable para los que pregonan una democracia a control remoto.


* Periodista. Maestrando UNLP/Unpsjb
Fuente: Página/ 12.

martes, 29 de julio de 2008

“Gobierno” no se opone a “campo”. Por Raúl Barreiros *

El cuadro semiótico es la estructura de la significación. Se funda en la negación y la aserción, y muestra la relación de presupuesto recíproca que los términos de un mismo eje semántico mantienen, no en su esencia, sino en las relaciones que contraen: “masculino” sólo tiene sentido en relación con “femenino” y recíprocamente.

Veamos un ejemplo de opuestos perfectos: “masculino” es negado y obtenemos “no masculino”, que da por relación “femenino”; si a su vez “femenino” es negado obtenemos “no femenino”, que da por relación “masculino”.


La oposición “campo” vs. “gobierno” le pone nombre al conflicto que, narrado a través de los medios, agitó los ánimos bucólicos y revela su error ya que junta dos elementos que no se oponen: “campo” no se opone a “gobierno”. Por lo tanto, o señala un conflicto que no existe o que una de las partes se esconde detrás de un nombre que no le pertenece.


Por medio del cuadro semiótico, la “ciudad” se nos presenta como la verdadera oposición de “campo”, como dos lugares que tienen historia aquí (la frase “la ciudad y el campo” abre 12.500.000 de sitios en Google). Al negar “campo” obtenemos “no campo” y por relación da “ciudad”, cuya negación, “no ciudad”, por relación da “campo”.


En la palabra “campo”, su territorio semántico y su imaginario contienen otros significados asociados por la cultura: naturaleza, ingenuidad, sencillez y sabiduría. A la “ciudad”, que es el lugar donde está el “gobierno”, le corresponden estos otros significados: artificialidad, astucia, complejidad y educación. Y, por contigüidad geográfica y metonímica, a los gobiernos también.


El término “actante” designa al participante (persona, animal o cosa) en una narración. En este caso, el actante “campo”, máscara de grupo económico- agrícola, ha representado su disfraz a la perfección, se ha arrogado la representación de la ingenuidad: “Nosotros no entendemos de leyes”. De la sencillez: “Esto es fácil, no lo quieren ver”. Y de la sabiduría: “Si deciden otra cosa, está mal”.


Los gobiernos progresistas proceden sin agilidad ante los conflictos, pues están atados a ciertos protocolos de legalidad que los medios se obstinan en llamar burocracia. Esto es porque nunca se permiten coincidir con los que gobiernan, dado que el mote de “oficialista” causa tal grima y escozor que debiera ser tomado por el opuesto perfecto de “periodista”. El sambenito de “oficialista” rompe un cierto maquillaje “independentista”, lo cual produce un grado de estupidez importante en la prensa que no quiere, ni por error, coincidir con el Gobierno. No actúa del mismo modo con los grupos económicos siempre que pueda esconderlos tras el colectivo “gente”: “la ‘gente’ cortó las rutas”.


Al término “gobierno” es sencillo hallarle un antagonista ya que el pertinente es “la oposición” (de otros partidos políticos), pero aquí no aparecieron institucionalmente los partidos políticos ni los grupos económicos, atrincherados e invisibles detrás de la palabra “campo”, hasta que el problema llegó al Congreso. Los gobiernos soportan la oposición de grupos de poder, que no es igual a la de los partidos políticos; a veces puede ser un sindicato –un grupo de trabajadores que hacen huelga– a los que los partidos políticos les escapan, o un grupo de empresarios –que hacen piquetes, como en este caso– a los que hacen cola para representar. Las otras clasificaciones que hicieron los medios, como paro o lockout, son incorrectas toda vez que el “campo” cuando ocupó las rutas no detuvo la producción, como corresponde a un paro, ni cerró sus establecimientos dejando a sus trabajadores afuera de ellos (tal es el sentido de lockout). Por lo tanto, estamos ante un sector empresario que, como el Gobierno, tiene una meta: disponer de más recursos para sus intereses. Existe un objeto (aquello que el sujeto pretende), los recursos, por el cual pelean los actantes, que –según sus propios objetivos declarados– los usarían, en el caso del “campo” (grupo económico agrícola) para provecho personal –argumento racional– y no arruinarse –argumento dramático–; y en el caso del oponente “gobierno”, para construir hospitales –argumento dramático–, o para atender lo que el Estado demande –argumento racional–, pero lo que no hace es usarlo en su provecho personal.


* Investigador en medios masivos en UNLP, UNLZ, IUNA y San Andrés.
Fuente: Página/ 12

viernes, 13 de junio de 2008

1918-2008: A 90 años de la Reforma Universitaria *

“Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.”


En junio de 1918, jóvenes estudiantes de la Universidad de Córdoba protagonizaron un hecho que alcanzaría en el tiempo una trascendencia histórica en la lucha de los pueblos latinoamericanos por la democracia y la justicia social.

El manifiesto liminar de la Reforma Universitaria que se difundió desde esa casa de estudios fue la plataforma en la que se apoyo la lucha por el acceso a la educación para todos.


Detrás de la consigna “Universidad abierta al pueblo“, se encolumnaron millares de luchadores de este país y de América Latina.


En ese contexto los principios reformistas tales como la libertad de pensamiento y de cátedra, solidaridad latinoamericana, participación de la comunidad universitaria en el gobierno institucional, fueron reinvidicaciones que adquirieron trascendencia universal.

Acto baustimal de nuestra universidad moderna, autónoma y participativa, e hito fundante de una identidad cultural latinoamericana que revirtió el sentido de la tradicional dependencia de origen europeo, la Reforma Universitaria no fue, sin embargo ni un hecho aislado en el plano nacional, ni ajeno a acontecimientos gravitantes en el orden internacional.

La Universidad pre-reformista estaba perimida y en consecuencia contaba con legitimidad a los reiterados reclamos estudiantiles por la renovación total de sus estructuras y objetivos.


Precisamente fue la ley Sáenz Peña la que brindó el hábitat nacional indispensable para el éxito de ese movimiento. Con el acceso a la presidencia de Hipólito Irigoyen se procedió al fortalecimiento de las instituciones democráticas y emprender de ese modo, el rumbo hacia grandes transformaciones nacionales.


El sentido profundo del movimiento reformista no se agota en sus reinvidicaciones a favor de una profunda y genuina democratización de la enseñanza. Su significación esencial, y núcleo de la vigencia histórica de aquel movimiento radicó, justamente, en su capacidad de exceder el ámbito de esa justa reivindicación sectorial, y en la comprensión de que tales objetivos eran irrealizables sin una democratización profunda de todas las relaciones sociales y políticas como destino de una sólida democracia y de una sociedad más justa.

A noventa años de subvertir el orden establecido de un modelo “intelectual”: tradicional, conservador y confesional, por un modelo: cientificista, progresista, laico y democrático el homenaje a aquellos estudiantes reformistas y nuestro compromiso permanente con la Educación Publica, Libre, Laica, Gratuita y Co-Gobernada.


* Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP

Secretaría de Extensión

lunes, 2 de junio de 2008

“Carta abierta”: Pronunciamiento de los intelectuales frente al conflicto con el agro

La Federación Nacional de Docentes Universitarios adhiere a la convocatoria realizada por personalidades de la cultura, la educación, el periodismo, las ciencias y el cine, quienes elaboraron la siguiente “Carta Abierta” para fijar posición sobre el conflicto planteado por los sectores económicos contra la política de retenciones del Gobierno Nacional. Se profundizan los espacios de discusión para garantizar la defensa de un gobierno elegido democráticamente y a través del voto popular.
“En defensa de un gobierno democrático popular amenazado, preservando la libertad de crítica”
Preocupados por el clima político que se ha instalado en la Argentina en las últimas semanas, 750 personas de la cultura, la educación, el periodismo, las ciencias, el cine, las artes, la poesía y la literatura, entre otras disciplinas, se pronunciaron con una “Carta Abierta”. La intención de este grupo es generar un espacio de participación para la discusión y la intervención de y en las políticas públicas, en defensa de un gobierno democrático popular amenazado, preservando la libertad de crítica. Como en otras circunstancias de nuestra crónica contemporánea, hoy asistimos en nuestro país a una dura confrontación entre sectores económicos, políticos e ideológicos históricamente dominantes y un gobierno democrático que intenta determinadas reformas en la distribución de la renta y estrategias de intervención en la economía. La oposición a las retenciones -comprensible objeto de litigio- dio lugar a alianzas que llegaron a enarbolar la amenaza del hambre para el resto de la sociedad y agitaron cuestionamientos hacia el derecho y el poder político constitucional que tiene el gobierno de Cristina Fernández para efectivizar sus programas de acción, a cuatro meses de ser elegido por la mayoría de la sociedad. Un clima destituyente se ha instalado, que ha sido considerado con la categoría de golpismo. No, quizás, en el sentido más clásico del aliento a alguna forma más o menos violenta de interrupción del orden institucional. Pero no hay duda de que muchos de los argumentos que se oyeron en estas semanas tienen parecidos ostensibles con los que en el pasado justificaron ese tipo de intervenciones, y sobre todo un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental. Esta atmósfera política, que trasciende el «tema del agro», ha movilizado a integrantes de los mundos políticos e intelectuales, preocupados por la suerte de una democracia a la que aquellos sectores buscan limitar y domesticar. La inquietud es compartida por franjas heterogéneas de la sociedad que más allá de acuerdos y desacuerdos con las decisiones del gobierno consideran que, en los últimos años, se volvieron a abrir los canales de lo político. No ya entendido desde las lógicas de la pura gestión y de saberes tecnocráticos al servicio del mercado, sino como escenario del debate de ideas y de la confrontación entre modelos distintos de país. Y, fundamentalmente, reabriendo la relación entre política, Estado, democracia y conflicto como núcleo de una sociedad que desea avanzar hacia horizontes de más justicia y mayor equidad.

Desde 2003 las políticas gubernamentales incluyeron un debate que involucra a la historia, a la persistencia en nosotros del pasado y sus relaciones con los giros y actitudes del presente.Un debate por las herencias y las biografías económicas, sociales, culturales y militantes que tiene como uno de sus puntos centrales la cuestión de la memoria articulada en la política de derechos humanos y que transita las tensiones y conflictos de la experiencia histórica, indesligable de los modos de posicionarse comprensivamente delante de cada problema que hoy está en juego.En la actual confrontación alrededor de la política de retenciones jugaron y juegan un papel fundamental los medios masivos de comunicación más concentrados, tanto audiovisuales como gráficos, de altísimos alcances de audiencia, que estructuran diariamente «la realidad» de los hechos, que generan «el sentido» y las interpretaciones y definen «la verdad» sobre actores sociales y políticos desde variables interesadas que exceden la pura búsqueda de impacto y el raiting. Medios que gestan la distorsión de lo que ocurre, difunden el prejuicio y el racismo más silvestre y espontáneo, sin la responsabilidad por explicar, por informar adecuadamente ni por reflexionar con ponderación las mismas circunstancias conflictivas y críticas sobre las que operan.Esta práctica de auténtica barbarie política diaria, de desinformación y discriminación, consiste en la gestación permanente de mensajes conformadores de una conciencia colectiva reactiva.Privatizan las conciencias con un sentido común ciego, iletrado, impresionista, inmediatista, parcial. Alimentan una opinión pública de perfil antipolítica, desacreditadora de un Estado democráticamente interventor en la lucha de intereses sociales. La reacción de los grandes medios ante el Observatorio de la discriminación en radio y televisión muestra a las claras un desprecio fundamental por el debate público y la efectiva libertad de información. Se ha visto amenaza totalitaria allí donde la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA llamaba a un trato respetuoso y equilibrado del conflicto social.En este nuevo escenario político resulta imprescindible tomar conciencia no sólo de la preponderancia que adquiere la dimensión comunicacional y periodística en su acción diaria, sino también de la importancia de librar, en sentido plenamente político en su amplitud, una batalla cultural al respecto. Tomar conciencia de nuestro lugar en esta contienda desde las ciencias, la política, el arte, la información, la literatura, la acción social, los derechos humanos, los problemas de género, oponiendo a los poderes de la dominación la pluralidad de un espacio político intelectual lúcido en sus argumentos democráticos. Se trata de una recuperación de la palabra crítica en todos los planos de las prácticas y en el interior de una escena social dominada por la retórica de los medios de comunicación y la derecha ideológica de mercado. De la recuperación de una palabra crítica que comprenda la dimensión de los conflictos nacionales y latinoamericanos, que señale las contradicciones centrales que están en juego, pero sobre todo que crea imprescindible volver a articular una relación entre mundos intelectuales y sociales con la realidad política. Es necesario crear nuevos lenguajes, abrir los espacios de actuación y de interpelación indispensables, discutir y participar en la lenta constitución de un nuevo y complejo sujeto político popular, a partir de concretas rupturas con el modelo neoliberal de país. La relación entre la realidad política y el mundo intelectual no ha sido especialmente alentada desde el gobierno nacional y las políticas estatales no han considerado la importancia, complejidad y carácter político que tiene la producción cultural.

En una situación global de creciente autonomía de los actores del proceso de producción de símbolos sociales, ideas e ideologías, se producen abusivas lógicas massmediáticas que redefinen todos los aspectos de la vida social, así como las operaciones de las estéticas de masas reconvirtiendo y sojuzgando los mundos de lo social, de lo político, del arte, de los saberes y conocimientos. Son sociedades cuya complejidad política y cultural exige, en la defensa de posturas, creencias y proyectos democráticos y populares, una decisiva intervención intelectual, comunicacional, informativa y estética en el plano de los imaginarios sociales. Esta problemática es decisiva no sólo en nuestro país, sino en el actual Brasil de Lula, en la Bolivia de Evo Morales, en el Ecuador de Correa, en la Venezuela de Chávez, en el Chile de Bachelet, donde abundan documentos, estudios y evidencias sobre el papel determinante que asume la contienda cultural y comunicativa y las denuncias contra los medios en manos de los grupos de mercado más concentrados. Es también en esta confrontación, que se extiende al campo de la lucha sobre las narraciones acerca de las historias latinoamericanas, donde hoy se está jugando la suerte futura de varios gobiernos que son jaqueados y deslegitimados por sus no alineamientos económicos con las recetas hegemónicas y por sus «desobediencias» políticas con respecto a lo que propone Estados Unidos. Reconociendo los inesperados giros de las confrontaciones que vienen sucediéndose en esta excepcional edad democrática y popular de América Latina desde comienzos de siglo XXI, vemos entonces la significación que adquiere la reflexión crítica en relación a las vicisitudes entre Estado, sociedad y mercado globalizado. Uno de los puntos débiles de los gobiernos latinoamericanos, incluido el de Cristina Fernández, es que no asumen la urgente tarea de construir una política a la altura de los desafíos diarios de esta época, que tenga como horizonte lo político emancipatorio.

Porque no se trata de proponer un giro de precisión académica a los problemas, sino de una exigencia de pasaje a la política, en un tiempo argentino en el que se vuelven a discutir cuestiones esenciales que atraviesan nuestras prácticas. Pasaje hacia la política que nos confronta con las dimensiones de la justicia, la igualdad, la democratización social y la producción de nuevas formas simbólicas que sean capaces de expresar las transformaciones de la época.

En este sentido es que visualizamos la originalidad de lo que está ocurriendo en América Latina (más allá de las diferencias que existen entre los distintos proyectos nacionales) y los peligros a los que nos enfrentamos, peligros claramente restauracionistas de una lógica neoliberal hegemónica durante los años noventa.

Teniendo en cuenta esta escena de nuestra actualidad, nuestro propósito es aportar a una fuerte intervención política -donde el campo intelectual, informativo, científico, artístico y político juega un rol de decisiva importancia- en el sentido de una democratización, profundización y renovación del campo de los grandes debates públicos. Estratégicamente se trata de sumar formas políticas que ayuden a fecundar una forma más amplia y participativa de debatir. Nos interesa pues encontrar alternativas emancipadoras en los lenguajes, en las formas de organización, en los modos de intervención en lo social desde el Estado y desde el llano, alternativas que puedan confrontar con las apetencias de los poderes conservadores y reactivos que resisten todo cambio real. Pero también que pueda discutir y proponer opciones conducentes con respecto a los no siempre felices modos de construcción política del propio gobierno democrático: a las ausencias de mediaciones imprescindibles, a las soledades enunciativas, a las políticas definidas sin la conveniente y necesaria participación de los ciudadanos. Una nueva época democrática, nacional y popular es una realidad de conflictos cotidianos, y precisa desplegar las voces en un vasto campo de lucha, confiar, alentar e interactuar. En este sentido, sentimos que las carencias que muchas veces muestra el gobierno para enfocar y comprender los vínculos, indispensables, con campos sociales que no se componen exclusivamente por aquellos sectores a los que está acostumbrado a interpelar, no posibilitan generar una dinámica de encuentro y diálogo recreador de lo democrático-popular. Creemos indispensable señalar los límites y retrasos del gobierno en aplicar políticas redistributivas de clara reforma social. Pero al mismo tiempo reconocemos y destacamos su indiscutible responsabilidad y firmeza al instalar tales cuestiones redistributivas como núcleo de los debates y de la acción política desde el poder real que ejerce y conduce al país (no desde la mera teoría), situando tal tema como centro neurálgico del conflicto contra sectores concentrados del poder económico. Todo lo expresado y resumido da pie a la necesidad de creación de un espacio politico plural de debate que nos reúna y nos permita actuar colectivamente. Experiencia que se instituye como espacio de intercambio de ideas, tareas y proyectos, que aspira a formas concretas de encuentro, de reflexión, organización y acción democrática con el gobierno y con organizaciones populares para trabajar mancomunadamente, sin perder como espacio autonomía ni identidad propia. Un espacio signado por la urgencia de la coyuntura, la vocación por la política y la perseverante pregunta por los modos contemporáneos de la emancipación.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Rehenes de Monsanto - Por Raúl Montenegro *

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entresí cuando son cómplices necesarios del país sojero.

Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en elasfalto civilizado de Buenos Aires.

Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de loscampesinos de Santiago del Estero.

Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con suscarteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.

Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantesmovilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento nosalieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.

Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.

Qué duro es ver el rostro reseco de doña Juana expulsada, de doñaJuana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.

Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.

Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.

Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán,l as promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.

Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos sólo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.

Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.

Qué duro es recordar que el 80 por ciento de los bosques nativos ya fue destrozado y que funcionarios y productores no ven o no quierenver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.

Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el Estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos y que la Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles desacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violantodos los días, impunemente, los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche sólo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles dehectáreas en nuestro Chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.

Muy cerca de ellos, las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

* Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biologia Evolutiva, Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)
montenegro@funam.org.ar

FUNAM
Fundación para la defensa del ambiente.
Casilla de Correo 83 Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina.

jueves, 17 de abril de 2008

Observatorio de Medios: Comunicado en solidaridad con el Decano de Ciencias Sociales

Los decanos de las Facultades de Ciencias Exactas y Naturales, Jorge Aliaga; Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Jaime Sorín; y Filosofía y Letras, Hugo Trinchero --todas unidades académicas de la UBA-- desean dar a conocer el siguiente comunicado de prensa, en relación a los recientes ataques al Observatorio contra la Discriminación en los Medios de Comunicación propuesto por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, focalizados en la persona del decano de esta casa de estudios, Federico Schuster.


COMUNICADO DE PRENSA

Los últimos treinta días han conmovido a la sociedad argentina. El conflicto que comenzó con el rechazo a las retenciones fue profundizándose día a día, atravesando con su marca a todos los sectores sociales.
Sería absurdo suponer que las Facultades de Ciencias Sociales habrían de mantenerse alejadas del conflicto. Sería necio pedirles que lo observaran o lo analizaran sin intervenir. Al contrario, tendríamos que exigirles considerar las problemáticas sociales, no sólo en los gabinetes y congresos, sino también y fundamentalmente en relación con la experiencia cotidiana de hombres concretos, que viven en lugares concretos, con padecimientos y limitaciones concretos. Esta responsabilidad que le cabe a cualquier intelectual es mayor para la Universidad Pública que, mantenida por el esfuerzo de todos los argentinos -aún el de aquellos que lamentablemente no pueden acceder a sus aulas- tiene como funciones básicas la de producir conocimientos y la de transferirlos a la comunidad toda.
Cumpliendo con ese mandato social, y desde la idoneidad que implica albergar en su seno la formación de profesionales en Ciencias de la Comunicación, la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, a través de su órgano máximo de gobierno, el Consejo Directivo, se ha comprometido con la situación recordando y reclamando la función ética y social de los medios, analizando, discutiendo y alertando de cara a la sociedad la existencia de manifestaciones susceptibles de encuadrarse en prácticas discriminatorias en ellos, proponiendo la revitalización del Observatorio contra la Discriminación en los Medios de Comunicación, e invitando a periodistas y medios a convocar al ejercicio responsable en el tratamiento de la información.
Esta actitud comprometida, digna de elogio por ser expresión del verdadero sentido de la Universidad Pública, ha sido objeto de ataques por parte de algunos medios que, al focalizarlos en la persona de su decano, Dr. Federico Schuster, han dado una muestra más de aquello que los Observatorios de Comunicación buscan combatir: los juicios ligeros, las arengas fáciles, carentes de sustento y por ende, distorsionadoras de la realidad.
Ante los ataques al Dr. Schuster, expresamos el más profundo apoyo a la actitud llevada adelante por el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales, al tiempo que denunciamos la maniobra de personalización que algunos medios están realizando, olvidando que el decano Schuster ha sido elegido y respaldado dos veces por los tres claustros de su facultad , representando las líneas políticas mayoritarias que coexisten con las demás expresiones políticas propias de la democracia universitaria. Identificar al decano Schuster como "ariete del gobierno nacional" es desconocer las reglas de la autonomía universitaria y de su cogobierno pero, sobre todo, implica cambiar el eje de la discusión, despreciando la capacidad de análisis que la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA ha puesto al servicio de la comprensión crítica y activa de los fenómenos culturales y simbólicos propios de esta coyuntura.

Jorge Aliaga, decano Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Jaime Sorin, decano Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
Hugo Trinchero, decano Facultad de Filosofía y Letras

viernes, 4 de abril de 2008

Comunicado de la FUA a un año del asesinato del maestro Carlos Fuentealba

Se cumple un año del asesinato del maestro Carlos Fuentealba a manos de las fuerzas represivas de la provincia de Neuquén al mando del entonces gobernador Jorge Sobisch.
El hecho ocurrió durante la movilización docente contra el gobierno de Sobisch en reclamo de aumento salarial, donde el docente neuquino fue alcanzado en la cabeza por una granada de gas lanzada por la espalda por la Policía en la ruta 22 de la provincia de Neuquén.

A un año se vuelve necesario repudiar nuevamente el hecho, recordar a nuestro compañero y reflexionar sobre quiénes son los principales enemigos del pueblo que reaccionan de tal forma cuando se discute en términos concretos y no abstractos la distribución de la riqueza.
En la práctica se mide realmente, quién está a favor y quién está en contra de repartir con justicia la riqueza producida por nuestro pueblo, mientras que por lo general nadie está en desacuerdo con ello en términos teóricos y hasta llegan a repetirlo incansablemente, incorporándolo como eje de sus propuestas.

Este tipo de hechos de represión-provocación contra la movilización social nunca son producto de la casualidad sino propiciados por las fuerzas de la reacción, por los intereses económico políticos sostenedores del proyecto financiero neoliberal. Estos quieren seguir profundizando el proceso de concentración económica en base a una injusta distribución del ingreso y cercenando los derechos sociales como la educación pública, la salud solidaria, el trabajo digno y la calidad de vida de las grandes mayorías sociales.

El entonces gobernador neuquino, Jorge Sobisch, y las empresas petroleras transnacionales que lo sostenían son parte de la fuerza Neoliberal que durante años nos sometió a la miseria, siendo capaces de cometer cualquier atrocidad cuando sus negocios se ven afectados. Para ello necesitan instalar, mediante este tipo de acciones y el terrorismo mediático, un clima de violencia, "caos", crispación y desmadre social funcional a sus intereses.

Hoy todos como parte del Pueblo debemos responder con mayor unidad en la participación, movilización y capacidad de organización para enfrentar a los intereses de los grupos económicos financieros y sus oligarquías locales.

Para ello, a cada acción de represión e intento de neutralización de las luchas sociales debemos responder con mayor Unidad de los trabajadores, de los estudiantes, de los pequeños empresarios y productores por el camino del proyecto nacional y latinoamericano y por la distribución de la riqueza.

Unidad para enfrentar al proyecto Neoliberal del Imperialismo y las Oligarquías, con su "mano dura represiva" contra el Pueblo.

FEDERACION UNIVERSITARIA ARGENTINA

martes, 1 de abril de 2008

La Guerra de Malvinas: el pueblo, América latina y los “doctores liberales”

Escribe: Eritz Recalde[1] - Profesor de la Universidad Nacional de La Plata - 1 de abril de 2008

El 2 de abril se conmemora la iniciación de una guerra de un país dependiente, la República Argentina, contra el ejército mercenario de un imperio, Inglaterra, que invadió y que ocupa actualmente y de forma ilegítima desde el año 1833, un territorio que es y seguirá siendo nacional: el archipiélago de las Islas Malvinas, su mar adyacente y la plataforma submarina son argentinas. De la mano del imperio del norte se derramó sangre criolla por una causa que, salvando las diferencias que podemos poseer sobre los errores
[2]
, la falta de preparación, el primitivismo político o los dudosos intereses de la Junta Militar que la condujo, era y continúa siendo una causa nacional: la defensa de la soberanía y la integridad política, territorial y espiritual del país. Este punto de partida no debe ser negociado: la sangre derramada de los jóvenes argentinos que murieron defendiendo el país de la agresión del imperio británico seguirá siendo una espina clavada en lo profundo del ser nacional. La causa de Malvinas y la de sus héroes combatientes, no debe ser claudicada políticamente, ni olvidada por la cultura del pueblo argentino y latinoamericano y por el conjunto de las naciones del Tercer Mundo que a lo largo de su historia enfrentaron a un imperio.
La actitud agresiva y expansionista de los imperios ya había sido denunciada por el general Perón cuando, en la apertura de la Cátedra de Defensa Nacional de la Universidad Nacional de La Plata en el año 1944, había establecido que en el planeta existían dos tipos de naciones, las “satisfechas” y las “insatisfechas”. Las primeras, ante la carencia de un bien, no dudarían de ocupar y oprimir a las otras naciones: la historia del hombre es la historia de los pueblos por liberarse de la opresión colonial y semicolonial. Detrás de la mencionada ambición material, en el año 1806 el imperio británico inició una ocupación del Virreinato que fue resistida por criollos y españoles, improvisando y dando nacimiento al ejército argentino, pueblo en armas que 176 años después enfrentó nuevamente al ocupante imperial. El desembarco en el Puerto Soledad en el año 1833 y la ocupación efectiva de las islas en 1867 durante el gobierno liberal de Mitre que estaba “ocupado” en la vergonzosa Guerra del Paraguay, le dio al imperio británico una base y un puerto naval para movilizar materiales y hombres en su política colonial sobre Australia y Asia.
[3] Asimismo, le permitió al pirata exportador de manufacturas industriales y de las corrientes intelectuales de la economía política liberal, obtener una posición estratégica para el control de los mares y los recursos naturales del sur del planeta. De aquella usurpación que fue denunciada por Manuel Moreno durante el gobierno de Rosas a la actualidad, hay cuestiones que han cambiado y otras que permanecen invariables: el hurto ilegítimo y la ambición material que supone la ocupación siguen siendo las mismas. Ha variado y parcialmente, acompañando los avances científicos y productivos del capitalismo, el recurso que ambiciona el imperio: la explotación de petróleo de la plataforma submarina y la obtención de recursos marítimos con fines alimenticios[4], desatascándose el Krill. Estos son los motivos fundamentales de la ocupación de nuestro suelo. Demás está decir que, la ubicación de las islas le sigue permitiendo a Inglaterra y a la OTAN contar con un paso entre dos océanos de un valor “geopolítico” de suma importancia en el Atlántico Sur.

Es posible afirmar entonces que, la guerra iniciada en 1982, más allá de la opinión que tengamos de la conducción militar en manos de la dictadura, nos dejó varias enseñanzas. La primera, cuyo origen se remonta al año 1806 y a las luchas de la independencia, supone la afirmación de que existe un fuerte contraste entre la predisposición del pueblo postergado a la lucha contra el imperio en relación a los “doctores”, que guerra mediante, siguieron comerciando con los agresores: mientras los soldados morían en combate en el buque
General Belgrano, el Ministro de Economía argentino y docente de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Alemann, honraba la deuda externa y hacía lobby de las empresas europeas destruyendo la industria nacional. En los fríos suelos del sur se combatía a muerte y en los cómodos gabinetes de los doctores de la escuela de Rivadavia, de Mitre o de Martínez de Hoz, se implementaba un programa de entrega de la industria nacional y de saqueo sobre los trabajadores desparramados en las costas malvinenses. Perdimos la guerra militarmente pero, lo que es peor aún, fuimos derrotados políticamente y culturalmente por los operadores políticos “internos” del poder imperial que actúan en gobiernos democráticos o militares sin hacer distinciones.
Otra de las enseñanzas que nos legó la guerra tiene que ver con el comportamiento de las distintas naciones. En este sentido, fue notoria la asimetría en la actuación de las potencias centrales en relación a las naciones latinoamericanas, con la triste excepción de Chile que apoyó a los ingleses. Mientras encontramos un apoyo solidario y un ofrecimiento militar, por ejemplo, de parte de Cuba o de Perú, los países “desarrollados” cerraron acuerdos para enfrentar a la Argentina: Francia votó en contra del país en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, junto a Estados Unidos e Inglaterra y tanto URSS como China se “abstuvieron” de apoyar a nuestro país. El sueño de Leopoldo Galtieri de contar con el apoyo norteamericano en la guerra por sus favores en la lucha contra la revolución nicaragüense, como no podía ser de otra manera no se cumplió: las naciones colonialistas acordaron enfrentar de forma conjunta a nuestro país. En este marco y mientras el Ministro de Economía Alemann hacía oídos sordos a las solicitudes de varios sectores del país de confiscar empresas y bancos ingleses o de implementar medidas de suspensión de tráfico marítimo y comercial con Europa, las naciones imperialistas a través de la Comunidad Económica Europea declaraban un feroz bloqueo a la Argentina. El pueblo iba a la guerra y los doctores mantenían la paz económica y la entrega del país a las empresas del agresor y sus aliados. Es necesario recordarlo:
sólo la unidad del Tercer Mundo y de Latinoamérica cortará las cadenas de opresión sobre nuestras naciones que ejercen Europa y Norteamérica.
La derrota en manos de ejército enemigo conducido por el gobierno de Margaret Tatcher, fue anunciada por el Gral. Menéndez que se rindió ante los militares británicos. Todos los argentinos conocieron la noticia de la derrota de la gesta de combatientes argentinos contra los soldados de un imperio usurpador. Lamentablemente, pocos de estos ciudadanos percibieron que el enemigo no estaba solamente en Malvinas: tras la salida de Galtieri, ingresó a la presidencia Reynaldo Bignone y de su mano, Domingo Felipe Cavallo fue nombrado presidente del Banco Central, en cuya gestión se transfirió al Estado nacional 15.000 millones de dólares de deuda externa privada[5]. Aquel precepto que establece que la guerra no se da exclusivamente en el campo de batalla sino que, termina de resolverse a través de la política y de la economía, adquirió ribetes dramáticos en nuestro país. Los argentinos abandonamos Malvinas, los ingleses y los norteamericanos con sus bancos y grandes empresas siguen en la Argentina.
Los combatientes regresaron a la patria por la puerta trasera, sin laureles y sin pueblo que los recibiera y muchos de ellos terminaron en el suicidio. Tras décadas de movilización y luchas, los ex combatientes consiguieron recién en la década de 1990 un modesto subsidio del Estado, que durante la gestión presidencial anterior fue elevado a la cifra del equivalente de tres jubilaciones mínimas. El resarcimiento económico es importante pero, es únicamente una parte del asunto para aquellos argentinos que esperan el reconocimiento de su país por haber jugado su vida enfrentando a un imperio.

Mientras tanto y paradójicamente, los “doctores liberales” operadores del interés extranjero, fueron y siguen siendo admiradores del pensamiento y la acción del liberalismo británico y ocupan lugares importantes de los gobiernos democráticos, las universidades y la prensa “independiente”.

Por eso en este nuevo aniversario decimos:

-La derrota militar de Malvinas fue acompañada por una derrota política y cultural que profundizó la destrucción de la industria del país y que favoreció la ocupación de tierra argentina por empresas e intereses ingleses y norteamericanos, conjuntamente con la desaparición y muerte de miles de luchadores sociales;

-La recuperación de Malvinas necesita como paso previo, reconstruir la conciencia nacional, ya que ninguna semicolonia “espiritual” puede ser libre políticamente;

-Sólo la unidad de los pueblos del sur nos permitirá sostener nuestro derecho integral a la independencia económica y a la soberanía política;

LA RECUPERACIÓN DE MALVINAS SIGUE SIENDO UNA CAUSA EMANCIPADORA CONTRA UN ENCLAVE COLONIAL EN EL SUELO AMERICANO


[1] Editor del blog http://sociologia-tercermundo.blogspot.com/

[2]
El En el Informe Rattenbach se realiza un estudio sobre el inicio, desarrollo y finalización de la guerra: http://www.cescem.org.ar/informe_rattenbach/home.html
[3] Ramos, Jorge Abelardo, “1981: en defensa de las Malvinas solicito a la Corte medidas cautelares” en Adiós al Coronel, Mar Dulce, noviembre de 1982, p. 181.
[4] Guglianmelli, Juan Enrique, “¿Las negociaciones por Las Malvinas en una nueva etapa?”, Revista Estrategia, Nº 43/44, enero-febrero de 1977. Pensar con Estrategia, Colección Pensamiento Nacional de la Universidad nacional de Lanús (UNLA), Remedios de Escalada, Buenos Aires, 2007, pp 321- 331.

[5]
Galasso, Norberto, La Dictadura Procesista (1976-1983), Cuadernos para otra historia, Centro Cultural Santos Discépolo, Buenos Aires, 2005. p. 35.